TODO SOBRE MI.
LAGRIMAS DE FUEGO
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HISTORIAS DE AMOR
PENSAMIENTOS
SOLO HAY FUEGO EN MI
PORQUE SOY FOLCLORISTA
VERSOS DE AMOR
 
LA APARICION

En la ermita de San José
una sombra obscura vi:
El caballo se paraba,
ella se acercaba a mí.
- ¿ Adónde va el soldadito
a estas horas por aquí?
-Voy a ver a la mi esposa
que ha a tiempo que no la vi.
-La tu esposa ya se ha muerto:
su figura vesla aquí,
-Si ella fuera la mi esposa,
ella se abrazara a mi.
-Brazos con que te abrazaba,
la desgraciada a mi.
Ya me los comió la tierra;
La figura vesla aquí.
-Si vos fueráis la mi esposa,
no me miraráis así.

-Ojos con que te miraba,
la desgraciada de mi,
ya me los comió la tierra:
Su figura vesla aquí.

-Yo vendere mis caballos
y diré misas por ti,
-No vendas los tus caballos,
ni oigas misas por mi,
que por tus malos amores,
agora peno por ti.
La mujer con quien casares.
no se llamará Beatriz;
cuantas más veces la llames,
tantas me llames a mi.
¡ Si llegas a tener hijas,
tenlas siempre junto a ti.
No te las engañe nadie
como me engañaste a mi!.

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Rimas, Soneto I

Versos de amor, conceptos esparcidos
engendrados del alma en mis cuidados,
partos de mis sentidos abrasados,
con más dolor que libertad nacidos;
expósitos al mundo en que perdidos,
tan rotos anduvistes y trocados
que sólo donde fuistes engendrados
fuérades por la sangre conocidos:

pues que le hurtáis el laberinto a Creta,
a Dédalo los altos pensamientos,
la furia al mar, las llamas al abismo,

si aquel áspid hermoso no os aceta,
dejad la tierra, entretened los vientos,
descansaréis en vuestro centro mismo.

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Te quiero con flores
te quiero con palabras
te quiero sin sentido
te quiero sin promesas
te quiero al despertar
te quiero al despedirte
te quiero para quererte
te quiero para darte
te quiero y te quiero
no me preguntes por qué.


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AMOR FUGAZ

Me desperté, y ya no estaba

tu corazón junto al mío.


Fue noche de vino y besos.
Empezamos como amigos

y acabamos como amantes,

amantes desconocidos.



Un hombre y una mujer
cautivos de un espejismo.


Cansados de amarnos tanto

-¿eso es amar?- nos dormimos.


Soñé que ya para siempre

te quedarías conmigo,

cuerpo y alma en una sola

promesa de amor fundidos.


Me desperté, y ya no estaba

tu corazón junto al mío,

ni mi cuerpo en tu recuerdo,

ni mi nombre en tu destino.




AMOR PERDURABLE

Por mucho tiempo que pase

no te dejaré de amar,

que mi cariño no tiene

fecha de caducidad.


Es eterno como el cielo,

constante como la mar,

profundo como la noche

y limpio como el cristal.


Podrás olvidar mis besos,

aborrecerme podrás,

pero hacer que no te quiera,

¿que no te quiera? ¡Jamás!



RENOVADO AMOR

Dejé mi amor a la orilla

de tu corazón de fuego,

como un clavel malherido

por el dolor de un recuerdo.


La tarde trajo nostalgias

de un viejo cariño muerto

y de caricias antiguas

sobre el mapa de otro cuerpo.


Quise quemarme en la hoguera

dulce y fugaz de tus besos

y convertirme en pavesa

de pasión y de deseo.


Y se llenó de canciones

mi horizonte de silencio

y de claros manantiales

mi triste jardín desierto.


Señalaré con tu nombre

cada instante de mi tiempo

como si sólo existieras

tú en la tierra y en el cielo.



VAGABUNDO DE AMOR

Llegué hasta ti, vagabundo

de amor, con el alma rota,

llenos de otoño los ojos

y de ceniza la boca.


En mi equipaje traía

desengaños y congojas,

un inquieto afán de olvido

y una ancha herencia de sombra.


Te vi cuando atardecía,

risueña, feliz, hermosa,

y el perdido paraíso

volvió a tener luz y aroma.


Déjame que en tu regazo

sueñe de nuevo gloriosas

noches de amor encendidas

de luminarias eróticas.


Aunque mañana a mis labios

labios de mármol respondan,

y a mis caricias, desdenes

y desprecios, no me importa.


Volveré al camino oscuro

del cansancio y la derrota,

con el sol de tu recuerdo

iluminando mis horas.




¡MUJER!

¡Mujer!

Ángel y barro a la vez.


Muñequita perfumada,

coqueta flor de marfil,

boca de risa y de besos,

dulce carne de jazmín,

adorno para la fiesta,

joya para presumir.


¡Mujer!

Infierno y cielo a la vez.



Corazón, inteligencia,
breve suspiro sutil,

inspiración, musa y verso

de la existencia feliz,

caricia para la herida

y razón para vivir.



¡Mujer!
Premio y castigo a la vez.

¡Sola tú,

siempre tú,

mujer!




AMOR DE PECADO

Alguien me dio las señas de tu casa

y me habló bien de ti. Llamé a tu puerta.

Quise comprar amor para unas horas.

En tus ojos brillaban las estrellas.
No entraba en tu honorario la sonrisa

ni la palabra amable. Dulce y queda,

sin mirar el reloj, fuiste conmigo

amante, amiga, hermana y compañera.


Te dejé con la luz del nuevo día,
sin despedirme, sin mirarte apenas.

Me fui de pronto, porque tuve miedo

de enamorarme y de sentir vergüenza.

Ya no vives allí. No he vuelto a verte.

Pero en noches de insomnio, tras las fiestas

donde el amor se vende, te recuerdo.

Y en tus ojos aún brillan las estrellas.




VUELVE, AMOR
Ya es otoño en el parque. Casi no quedan flores.

A lo lejos se oyen pájaros y chiquillos.

El sol se va ocultando detrás de Marmolance

y dora con sus rayos el paisaje tranquilo.

Me rodea el silencio de las fuentes dormidas.

La que yo tanto quise ya no vive conmigo

y añoro sus caricias, sus risas y sus besos.

Cada instante que pasa me quema más su olvido.

Atardece. Estoy triste. Nadie sabe que sufro.

Hay veces que es difícil encontrar un motivo

para seguir viviendo. Ya está cerca la noche.

Vuelve, amor, que te espera mi corazón herido.



DUDOSO AMOR

A ti y a mí nos alumbra

la misma luna, y el mismo

cielo inmenso nos cobija.

Bebemos del mismo río

e igual aire respiramos.

Pero en cambio, qué distintos

somos los dos, qué lejanos

parecen nuestros caminos.

Tú esperas finca y palacio,
diamantes en un anillo,

y tarjetas de visita

con ilustres apellidos.

Yo busco la flor inquieta

que crece junto al abismo

y la palabra impaciente

que lucha contra el olvido.

Vida y gustos nos separan.

¿Es amor lo que sentimos?

¿Eres ficción de poeta?

¿Soy solaz de tu capricho?

Quiera Dios que siempre vayan

tus sueños junto a los míos.




EL MAR Y TÚ
El mar es como tú:

cercano y misterioso, cuajado de peligros

y lleno de belleza.

Como nací junto al mar,

en cada brisa escucho su murmullo,

y a veces, por la noche, me despierto

porque lloran las olas a mi lado

su canción imposible.

Campos de trigo, dilatados valles

de esta tierra luminosa

me recuerdan el mar.

Y, sobre todo, tú, mujer de tierra adentro

que nunca has visto el mar,

me lo recuerdas.

Tu pelo huele a mar,

tu piel me sabe a mar,

tus ojos son el mar,

claros, inmensos, nostálgicos.

Quiero vivir junto a ti,

que es vivir junto a la mar.




AMOR SINCERO
Te quiero. Te quiero tanto

que sin ti no viviría.

¿Te extraña que en un poema,

y no en tu oído, lo diga?

Con hechos te lo demuestro

noche a noche, día a día.

Hoy te lo digo con versos,

por si dudas todavía.

Te quiero. Te necesito.

No sé reír sin tu risa,

no sé llorar sin tu llanto,

no sé vivir sin tu vida.

Novia eterna de mis sueños,

mi amor en tu amor se mira.

Lo que tu boca pidiera

mi corazón te daría.

Te quiero, mujer, te quiero

con el alma en carne viva.

Te quiero, te quiero tanto

que sin ti me moriría.




DESEO
Yo quiero que tus ojos, estrellas luminosas

de mi camino en sombra, me miren con ternura

y que enciendan de nuevo las marchitadas rosas

de mi cariño, hermano del sueño y la locura.



Yo quiero que tu boca de divino alabastro,
cuando muerda la mía deje en ella tibiezas

de afecto inextinguible y el perfumado rastro

de tu carne de diosa, que ahuyenta las tristezas.



He estado tanto tiempo buscándote en silencio,
llamándote sin nombre, queriéndote sin verte,

que a ser esclavo tuyo gustoso me sentencio

y a amarte sin medida más allá de la muerte.



Yo quiero que me quieras lo mismo que te quiero,
con la misma impaciencia, con la misma pasión;

dos cuerpos en un solo cariño verdadero,

dos latidos acordes de un solo corazón.




LAMENTO DEL JUGLAR
Sé que merezco la muerte

por querer a quien no debo,

que infrinjo todas las normas

de la tierra y de los cielos;

pero es la fruta prohibida

la más sabrosa al deseo,

y al corazón desbocado

¡quién puede ponerle freno!



La princesa está en su torre.
No sabe que yo la quiero.



Ojos que lloráis de rabia
mirando su rostro bello,

labios que de sed morís

imaginando sus besos,

corazón enamorado,

que te mueres en silencio

porque de tu amor no llega

hasta la amada ni un eco,

callad, que es la penitencia

por querer a quien no debo.



La princesa sueña amores
y yo no estoy en su sueño.



Digan sólo mis canciones
esta tristeza que siento.

Afina, laúd, tus cuerdas;

perfila, romance, el verso;

y recorramos las calles

disimulando y riendo.

Echad la pena a la noche,

y los suspiros al viento,

y las lágrimas al agua,

que saben guardar secretos.



Agua, viento, noche, todos
los que tenéis sentimientos,

tened compasión de mí

que estoy sufriendo el tormento

de un suicidio interminable

por querer a quien no debo.

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